Este mes el especial de d-reformas os asesorara en los pasos a seguir para cambiar el aspecto de vuestra casa variando el color de las paredes. Para ello os ofrecemos una pequeña guía del pintado.
Recordad que coordinando los colores de las paredes y los del mobiliario podemos conseguir distintos ambientes y efectos visuales en toda la casa. Estos efectos visuales son muy importantes porque, aunque de modo inconsciente, alteran nuestro estado de animo. Si queremos conseguir un ambiente relajado utilizaremos diferentes tonos del mismo color con pequeñas notas de un color completamente distinto que le de un poco de alegría. Otra opción es realizar una mezcla de colores, entre los que no deben estar colores fuertes que exciten y cansen la vista, y que estos estén encadenados los unos con los otros en la rueda de colores.
En general los colores cálidos (como los cremas, crudos y amarillos) proporcionan mayor luminosidad a la estancia y a la vez, hacen la habitación más amplia. Como contrapartida, y sobre todo en estancias muy soleadas, aumentan la calidez. Estos colores son recomendables para los dormitorios porque crean un ambiente relajado.
Con los colores fríos (azules, verdes...) si no son tonos muy oscuros y realizamos una buena combinación de los mismos, también pueden proporcionar sensación de amplitud sin provocar la sensación de calidez de los colores cremas, crudos, amarillos..., por lo que serian apropiados para estancias calurosas. En general y, aunque sobre gustos no hay nada escrito, no son aconsejables para dormitorios, sobre todo si los tonos son muy oscuros.
Con una buena combinación de colores podemos, por ejemplo, “elevar” el techo de una estancia. Si dispones de un techo bajo y quieres dar sensación de mas altura escoge unos tonos de pintura para la pared más oscuros que los del techo.
Bueno pasamos de la teoría a la practica:
El primer paso, será escoger el color o colores con los que pintaremos la estancia. Carta de colores.
Muchas veces el color de los catálogos o el de la tapa de los botes, difiere del color que queda en la pared o techo cuando la pintura seca. Para evitar sorpresas podéis efectuar unas pequeñas pruebas de color en la pared, en algunos establecimientos proporcionan pequeñas cantidades de pintura para efectuarlas. Tener en cuenta que si en las pruebas utilizáis tonos muy oscuros y luego escogéis un tono claro, os costara “taparlo”. Si queréis evitar problemas, aunque resulta un poco mas caro, comprar la pintura con la mezcla de color efectuada. Si optáis por hacer el color vosotros mismos con pintura blanca, por ejemplo, y un tinte realizar mezcla de sobra, porque si os quedáis cortos será prácticamente imposible volver a conseguir el mismo tono.
Las herramientas necesarias para pintar varían según el tipo de pintado que vamos a efectuar, pero en principio necesitaremos una brocha del nº 7 al 9 para recortar, un rodillo, un prolongador para este, una cubeta y una escalera. A este material añadiremos, cinta adhesiva, tijeras... si tenemos que proteger un rodapié, el marco de una ventana, etc...
Antes de empezar a pintar, o a preparar las paredes para el pintado, será conveniente que “desaparezca” todo mueble u objeto que se encuentre en la estancia que vamos a pintar. Si no es posible retirarlos, se colocaran en el centro de la estancia y los taparemos a conciencia, sobre todo si tenemos que lijar la pared. Si disponemos de un pavimento o suelo “delicado” lo taparemos en la medida de lo posible para evitar que la pintura se adhiera a este. Si el pavimento es de terrazo, gres o similar un pequeño truco es humedecerlo copiosamente con la fregona, si caen gotas sobre el suelo mojado no se adhieren y se eliminan luego con mas facilidad.
Bien, una vez tenemos la pintura, las herramientas y hemos preparado el terreno nos pondremos manos a la obra: |