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Si
usted dispone de un jardín y no sabe que hacer con los
restos orgánicos que se producen, tiene la posibilidad de
elaborar mediante la técnica de la trituración, su propio
abono a base de restos orgánicos de plantas.
Existen dos tipos de abono, el denominado
"mulching" y el "compost".
El primero se consigue con la trituración de desechos
biológicos tales como hojas, ramas, tallos, arbustos, paja y
cortezas, en el mercado existen maquinas trituradoras que se
adaptan a las necesidades de cada usuario, y una vez
triturados se pueden aplicar directamente sobre el suelo,
huertos o bajos setos.
Con el metodo "mulching",
además de enriquecer el suelo se le
protege contra la sequía y la erosión
El método "compost" consiste en el almacenamiento,
una vez triturados, de los restos orgánicos de las plantas.
Hasta
que estos, mediante el proceso metabólico, se transforman en
un abono rico en sustancias nutritivas.
Para conseguir un
abono de gran calidad se deberán mezclar 2/3 de residuos
verdes, ricos en nitrógeno, con 1/3 de madera, con gran
contenido en carbono. Mantenerlos en un lugar protegidos de
la humedad excesiva y la desecación, teniendo en cuenta que
deben estar en contacto con la tierra. En el mercado existen
contenedores o depósitos diseñados especialmente para este
fin.
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