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por Francesc Arbizu |
Este mes el especial de d-reformas
os asesorara en los pasos a seguir para cambiar el aspecto de
vuestra casa variando el color de las paredes. Para ello os
ofrecemos una pequeña guía del pintado.
Recordad que coordinando los colores de las paredes y los del
mobiliario podemos conseguir distintos
ambientes y efectos visuales en toda la casa. Estos efectos
visuales son muy importantes porque, aunque de modo inconsciente,
alteran nuestro estado de animo.
Si
queremos conseguir un ambiente relajado utilizaremos diferentes
tonos del mismo color con pequeñas notas de un color
completamente distinto que le de un poco de alegría. Otra opción
es realizar una mezcla de colores, entre los que no deben estar
colores fuertes que exciten y cansen la vista, y que estos estén
encadenados los unos con los otros en la
rueda
de colores.
En general los colores cálidos (como los cremas, crudos
y amarillos) proporcionan mayor luminosidad a la estancia y
a la vez, hacen la habitación más amplia. Como contrapartida, y
sobre todo en estancias muy soleadas, aumentan la calidez.
Estos
colores son recomendables para los dormitorios porque crean un
ambiente relajado.
Con los colores fríos (azules, verdes...) si no son tonos muy
oscuros;
y realizamos una buena
combinación de los mismos, también pueden proporcionar sensación
de amplitud sin provocar la sensación
de calidez de los colores cremas, crudos, amarillos..., por lo que
serian apropiados para estancias calurosas.
En general y, aunque sobre gustos no hay nada escrito, no
son aconsejables para dormitorios, sobre todo si los tonos son muy
oscuros.
Con
una buena combinación de colores podemos, por ejemplo,
“elevar” el techo de una estancia. Si dispones de un techo
bajo y quieres dar sensación de mas altura escoge unos tonos de
pintura para la pared más oscuros que los del techo.
Bueno
pasamos de la teoría a la practica:
El
primer paso, será escoger el color o colores con los que
pintaremos la estancia. Carta
de colores
Muchas veces el color de los catálogos o el de la tapa de los
botes, difiere del color que queda en la pared o techo cuando la
pintura seca. Para evitar sorpresas podéis efectuar unas pequeñas
pruebas de color en la pared, en algunos establecimientos
proporcionan pequeñas cantidades de pintura para efectuarlas.
Tener en cuenta que si en las pruebas utilizáis tonos muy oscuros
y luego escogéis un tono claro, os costara “taparlo”.
Si queréis evitar problemas, aunque resulta un poco mas caro,
comprar la pintura con la mezcla de color efectuada. Si optáis
por hacer el color vosotros mismos con pintura blanca, por
ejemplo, y un tinte realizar mezcla de sobra, porque si os quedáis
cortos será prácticamente imposible volver a conseguir el mismo
tono.
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Las
herramientas necesarias para pintar varían según el tipo de
pintado que vamos a efectuar, pero en principio necesitaremos una
brocha del nº 7 al 9 para recortar, un rodillo, un prolongador
para este, una cubeta y una escalera. A este material añadiremos,
cinta adhesiva, tijeras... si tenemos que proteger un rodapié, el
marco de una ventana, etc..
Antes
de empezar a pintar, o a preparar las paredes para el pintado, será
conveniente que “desaparezca” todo mueble u objeto que se
encuentre en la estancia que vamos a pintar. Si no es posible
retirarlos, se colocaran en el centro de la estancia y los
taparemos a conciencia, sobre todo si tenemos que lijar la
pared.
Si disponemos de un pavimento o suelo “delicado” lo taparemos
en la medida de lo posible para evitar que la pintura se adhiera a
este. Si el pavimento es de terrazo, gres o similar un pequeño
truco es humedecerlo copiosamente con la fregona, si caen gotas
sobre el suelo mojado no se adhieren y se eliminan luego con mas
facilidad.
Bien,
una vez tenemos la pintura, las herramientas y hemos preparado el
terreno nos pondremos manos a la obra:
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